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La sed del marginado

El peligro de muchos marginados está en que n0 han vivido una relación vital con su madre, lo que ha dejado en ellos una especia de herida. Están sedientos de una relación de ternura que les acoja plenamente en todo momento. En lo más profundo de su ser está ese grito constante pidiendo amor. Al no haber recibido este amor durante su infancia, no han vivido tampoco las primeras frustaciones del niño, como cuando la madre se vuelca hacia otro niño que acaba de nacer. No han vivido las envidias que se integran más tarde y por eso tienen una sed insaciable; quiere poseer totalmente a la persona de referencia y rehusa que se vuelque hacia otro.
Quien ayuda a un marginado no debe estar nunca completamente solo. La referencia debe estar bien integrada en una comunidad.
Jean Vanier , La Comunidad, P 300

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